Mis aprendizajes en estos 10 años en la consultoría de negocios liderando mi vida profesional

Suena a tópico, pero parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Un día como hoy, hace diez años, comenzó la que sería esta gran aventura para mí. El 1 de mayo de 2014 constituí mi primera Sociedad Limitada ante notario.

Suena a tópico, pero parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Un día como hoy, hace diez años, comenzó la que sería esta gran aventura para mí. 

El 1 de mayo de 2014 constituí mi primera Sociedad Limitada ante notario. 

En esos momentos necesitaba encontrar un estilo de vida en el que fuera dueña de mi tiempo y que, al mismo tiempo, me permitiera ganar más dinero. Así de simple, que no fácil. 

No fue fácil, no. Para mí fue poner todas las castañas en el fuego, arriesgarlo todo a que iba a salir bien. Necesitaba conseguir la viabilidad de mi negocio en tiempo récord. 

Había dejado atrás mi trabajo por cuenta ajena y no tenía derecho a prestación por desempleo ni ninguna ayuda que me permitiera dar pasos en falso. Por si fuera poco, gasté mis últimos ahorros en mis tarjetas de visita y mis primeras carpetillas corporativas. 

No creas que esto fue un drama. Todo lo contrario, sirvió para decidir que mi estrategia de negocio en esta etapa cero, o etapa inicial, debía ser ganadora sí o sí. 

Conocía bien el mercado de la consultoría de negocio en mi zona y decidí enfocarme en un nicho de mercado en el que encontré a pocas pero grandes empresas operando, que aplicaban metodologías de trabajo que yo encontraba muy mejorables y se basaban en valores muy concretos con los que yo no coincido

Así fue como decidí entrar en la consultoría para franquicias y constituir mi primera Sociedad Limitada: Top Ten Franquicias, SL, con un modelo de negocio enfocado al 100% en esta especialización. 

Me rodeé de los mejores consultores externos posibles y empecé a contactar una por una a todas las franquicias de España para ofrecerles mis servicios. 

Y sí, la estrategia funcionó. Al poco tiempo había ganado mucha visibilidad en el mercado, alcanzando desde el primer momento mi punto de equilibrio económico, aquel en el que los ingresos son capaces de cubrir todos los gastos. 

A partir de aquí y con mi primera meta superada comencé un camino lleno de aprendizajes

Mi facturación crecía y, con ella, también lo hacía mi desgaste. 

Lo cierto es que ayudar a crecer a las empresas abriendo franquicias supone un crecimiento muy acelerado lleno de negociaciones y rentabilidad para mis clientes, sí. Pero me costaba encontrar empresas que quisieran crecer con esta fórmula aplicando un liderazgo más consciente y dando a las personas, al factor humano, la importancia que merecen. 

Me encontré con una realidad que no esperaba, un mundo en el que importaban más los números que las personas. Una realidad con la que no me sentía cómoda del todo. 

Yo creo en proyectos que colocan en el centro a las personas y las ayudan a desarrollar todo su potencial. Esto es lo que hace que una empresa deje huella y realice de verdad su propósito. Y este tipo de proyectos es con los que yo verdaderamente quería trabajar.

Así que en este momento y con mi negocio consolidado, decidí impulsar un cambio de estrategia. Esta vez sí pude hacerlo poniendo a mi propósito en el eje central y convirtiéndolo en la palanca de crecimiento. 

Esto me llevó a renunciar a un tipo de cliente con el que no me sentía alineada para buscar la manera de atraer a las personas que quieran liderar el crecimiento de sus empresas generando un impacto social y económico positivo en el entorno

Quiero contribuir a una nueva economía ética y sostenible que pone en el centro a las personas y en la que todos los actores ganamos. 

Así comencé a enfocarme en acompañar a esos líderes que quieren impulsar la expansión de sus empresas de una manera consciente y eficaz. Hoy puedo garantizar que es un proceso de crecimiento sostenible y no por ello menos rápido, que perdura en el tiempo y produce resultados de alto impacto. 

Es un proceso de crecimiento que verdaderamente funciona. 

Han pasado ya 10 años desde el día en que inicié este camino con firmeza y hoy sé que es un camino sin retorno. Lleno de aprendizajes, éxitos y, también, errores, de esos de los que aprender para poder seguir con más sabiduría. 

Hoy no se me ocurre otra fórmula en la que yo pueda acercarme más a realizar mi propósito siendo fiel a mis valores. 

Lo que en su día apareció como un camino incierto, hoy me hace muy feliz ver que el mercado es muy inteligente y capta lo que quiero transmitir. 

Por eso mis clientes y colaboradores están muy alineados y son afines a mis valores y mi propósito. Lo entienden, se unen a mí y seguimos nuestro camino juntos, haciendo comunidad y dando nuestros pasos en la misma dirección. 

Hoy miro atrás y me lleno de orgullo por mí y por ellos. Y, por supuesto, siento un agradecimiento inmenso hacia todas esas personas que han creído en mí mucho más de lo que yo misma podría, a quienes me permitieron experimentar y a quienes me hicieron sufrir para que yo pudiera aprender algo necesario. 

Que sean muchos años más. Hoy sé que lo serán. 

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