Mi cruce de caminos: así es como decidí que era el momento de avanzar

Hace unas semanas comencé a notar la necesidad de un cambio. ¿Te ha pasado alguna vez? Algo así como una incomodidad en relación a mi proyecto. Había algo que no terminaba de encajar, ya no. Esta es mi historia. ¿Me acompañas?

Hay momentos en la vida que actúan como un punto de inflexión, una encrucijada, un cruce de caminos. Seguro que sabes de lo que te hablo. Yo he vivido recientemente uno de ellos.

Hace unas semanas comencé a notar la necesidad de un cambio. ¿Te ha pasado alguna vez? Algo así como una incomodidad en relación a mi proyecto. Había algo que no terminaba de encajar, ya no.

Noté que era momento de parar y reflexionar. Y eso hice. Puse la atención sobre mí, y también en aquella información que me podían proporcionar mis clientes. Y me di cuenta de que los clientes actuales están demandando algo diferente a lo que demandaban hace un tiempo.

Era el momento de revisar el origen de mi proyecto. ¿Quién era yo cuando inicié la aventura de emprender? ¿Con qué propósito lo hice?


Esta es mi historia.


El 1 de mayo de 2015, con 36 años, dejé a mi bebé en la guardería y me fui a la notaría a constituir la que sería mi segundo bebé: Top Ten Franquicias, S. L. Dejé un capital de 3.000€ e invertí el resto de mi dinero en tarjetas de visita y todas las carpetas corporativas posibles hasta agotar mi presupuesto. Esas carpetas estaban destinadas a contener sueños: propuestas, planes de trabajo… con los que entrar a colaborar en empresas que se convertirían en mis clientes.

Durante los 8 meses anteriores, estuve trabajando para dar forma al proyecto con mi gran amiga y colaboradora inseparable Montse, que hoy tengo la suerte de que siga a mi lado. Analizamos el mercado y decidimos elegir un posicionamiento de negocio que permitiera trabajar los factores de diferenciación y ganar visibilidad en el mercado.

Nuestro modelo de negocio se basaría en el desarrollo de franquicias.

Como no teníamos presupuesto, hicimos la primera web y todo lo necesario de una manera totalmente artesanal y sin apenas conocimiento. La verdad es que he de decir que quedó bastante bien. Mi objetivo era conseguir lo mínimo imprescindible para empezar a relacionarme con clientes potenciales. Nunca busqué la perfección, sino más bien ser impecable con los recursos de los que disponíamos.

Desarrollamos una metodología para ayudar a hacer crecer los negocios mediante franquicias, tejí una red de colaboradores, especialistas de diferentes ámbitos, con los que poder ofrecer un servicio de calidad y ayudamos a más de 60 empresas a implantar el sistema de franquicias.

Y así fue como, con mucho esfuerzo y dedicación, mi proyecto alcanzó viabilidad y se consolidó. Top Ten Franquicias S.L. había conseguido generar para mí el estilo de vida que yo quería: “seguridad” económica, libertad y flexibilidad, desarrollo profesional, continuar formándome y rodearme de colaboradores admirables y buena gente.

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Sin embargo, en el campo de la franquicia encontré bastantes empresarios (y hablo en masculino, porque solo fueron dos empresarias en 8 años) enfocados a conseguir crecimiento empresarial rápido a toda costa.

En cada red de franquicias yo veía emprendedores con sus familias apostándolo todo y confiando en que abrir un negocio bajo esta forma reduciría el riesgo de fracaso. Mientras, del otro lado, sólo se analizaban cuentas de explotación y el factor humano era invisible.

No, por supuesto que no todas las franquicias son así igual que no todos los líderes de franquicias lo son. Yo solo hablo de mi pequeña experiencia: 8 años, 60 franquicias.

Esto me hizo apartarme del campo de la franquicia y abrirme cada vez más a explorar en qué medida es posible impulsar el crecimiento de los negocios desde el lado humano. Más aún: no sólo teniendo en cuenta el factor humano sino planteándome si es el factor humano una palanca de crecimiento para las empresas.

Estas inquietudes me llevaron a entrar como socia en Human Leadership en 2021. Mis socios, Xavi Roca-Cusachs y Kike Caicedo, me llevaban unos cuantos años de ventaja en la investigación de lo que llamamos el humanismo empresarial. Y yo encontré un contexto adecuado para desarrollar mis inquietudes en relación al crecimiento de las empresas desde el factor humano.

Comencé a entrar en contacto con empresas conscientes de que su crecimiento necesita lograrse de forma sostenible y respetuosa con sus valores y propósitoEmpresas donde se mira a las personas a los ojos sin miedo y con la esperanza de hallar sus áreas de mejora. Proyectos que ayudan a crecer a las personas de tal manera que, conscientes de que pueden salir en el momento en que lo deseen, no quieren hacerlo porque ahí encuentran las mejores condiciones.

Noelia Hurtado Soriano, Kike Saicedo y Xavi Roca-Cusachs

En estas empresas encuentro lo que estaba buscando. Líderes que tienen otra forma de comportarse, que toman sus decisiones de una manera más lenta y menos impulsiva, que a veces entran en duda porque tienen en cuenta más variables y que dan pasos más pequeños, uno cada vez. Y yo observo, doy la mano a mis compañeros y me adapto para acompañarlos.

A los demás líderes otros les acompañarán, otros que como ellos se encuentren en modo supervivencia o no crean aún en el valor de lo humano. Yo ya no estoy más ahí.

Así que este camino me ha llevado a mi momento actual, a colaborar con personas que, como yo, buscan impulsar lo humano. Y a ampliar, también, mi ámbito de trabajo. Así fue como decidí comenzar a investigar con un doble propósito.

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Por un lado, para divulgar esa relación entre las relaciones humanas y las estrategias de negocio en las empresas, que protagonizará el que será mi primer libro. Por otro lado, en el ámbito académico, en el desarrollo de una tesis con la que busco validar una herramienta que mide el grado de desarrollo del factor humano en la empresa.

Siento que se cierra una etapa y se abre una nueva en la que me apetece reforzar mi marca personal y mostrarme firmemente vinculada a ayudar a impulsar los negocios, sí, pero no de cualquier manera. Ya aprendí lo suficiente y gané la confianza que necesitaba para afirmar sin miedo a equivocarme que las empresas del futuro son empresas conscientes del valor del factor humano, que se ocupan de su desarrollo y es así como hacen los negocios y generan beneficios. Es así como esos beneficios vuelven a la sociedad, ayudándola a crecer de una forma sostenible en todos los sentidos.

En las próximas semanas me quitaré capas y capas para llegar a encontrar y mostrar mi esencia, una esencia que esté al servicio de las empresas para crear un mundo mejor. Para eso dejaré ir enfoques pasados, crearé nuevas estructuras ligeras y me mostraré, pensando en que líderes y empresas alineadas con mi fondo, me puedan ver.

¿Quieres acompañarme en mi camino?