Renovarse o morir. O cómo disfrutar del cambio con positividad.

Lo reconozco: no solo disfruto como una enana con los cambios, sino que además son mi gasolina. Vivo la posibilidad de cambio con la emoción que se siente cuando estás a punto de abrir un regalo. No sabes qué es, pero sabes que va a ser algo bueno. 

Pero para muchas personas, el cambio puede ser algo verdaderamente aterrador. Sí, salir de tu zona de confort, dejar entrar cosas y situaciones nuevas en tu vida… No siempre es fácil. El cambio es sinónimo de nudo en el estómago, sensación de inseguridad, miedo, falta de control… 

¿Sabes cuál es el secreto? La forma en que tú vives el cambio, qué recursos tienes para gestionarlo, cómo te enfrentas a él. Porque en realidad todo está en constante cambio y eso no significa que las cosas sean inestables sino que, sencillamente, evolucionan. 

El cambio es positivo. Los cambios forman parte de la vida y conllevan una gran oportunidad de mejora y aprendizaje. Desde que nacemos estamos en constante cambio. Entonces ¿por qué tenemos tanto miedo a que las cosas cambien? 

Seguro que ya has oído, en más de una ocasión, eso de “renovarse o morir”. Y es así. ¿Imaginas lo aburrida que sería una vida en la que todo permaneciese igual, en la que nada cambiase? 

Si lo piensas, parece de ciencia ficción. 

Prepárate para el cambio

Hay momentos en la vida más estables, incluso monótonos. Y momentos en los que las cosas cambian más rápido, sea por el motivo que sea. También, dentro de un mismo año, hay meses de más estabilidad y meses más vertiginosos. Por ejemplo, septiembre suele ser un mes intensivo en cambios, ¿verdad? 

Si quieres disfrutar más de los cambios que te trae la vida y convertirlos en tu gasolina, siempre puedes prepararte para darles la bienvenida con los brazos abiertos. 

Te traigo una serie de preguntas en torno a las que puedes reflexionar. Coge lápiz y papel, siéntate un rato en soledad y anota tus respuestas con el máximo detalle posible. Te ayudarán a conocerte y saber cómo tú puedes disfrutar de los cambios a tu manera

Porque cada persona es única… 

¿Vamos allá?

  1. ¿Qué te ayudará a vivir ese proceso de cambio de una buena manera y qué te lo puede impedir?
  2. ¿De qué forma (con qué acciones, hábitos, pensamientos…) podrás mantener la perspectiva de futuro en tu día a día?
  3. ¿Cuáles de tus recursos, habilidades y competencias te resultarán útiles para gestionar ese cambio?
  4. ¿Qué nuevas habilidades o competencias crees que desarrollarás en ese nuevo contexto?
  5. ¿Qué tres cosas podrás poner en práctica para fomentar la actitud que eliges tener ante el proceso de cambio que supone ese paso que quieres dar, como por ejemplo la creación de una empresa propia, el arranque de un nuevo proyecto…? Apunta las tres cosas.
  6. ¿De qué manera concreta podrás implementar cada una de las anteriores tres cosas en tu día a día?

¿Y el cambio dentro de la empresa?

Ya sabes que mi punto fuerte es el de acompañar a personas emprendedoras y empresarias con sólidas estrategias de crecimiento y expansión empresarial, siempre aportando una perspectiva humana y de crecimiento personal. 

Así que no puedo cerrar este post sin responder esa pregunta que está rondando tu mente: ¿cómo dar la bienvenida al cambio dentro de tu empresa?

A nivel empresarial, además de trabajar en ti mismo es preciso saber cómo ayudar a tus colaboradores y equipos a sobrellevar las nuevas circunstancias que vayan apareciendo de la mejor manera posible. 

Por eso resulta fundamental saber que todos los cambios tienen factores impulsores y factores limitantes. 

Generalmente, a la hora de hacer frente al cambio, las personas tendemos a enfocarnos en los factores impulsores. Lo interesante aquí es analizar de qué manera éstos se pueden catalizar para que favorezcan el proceso de cambio. 

Los factores limitantes suelen pasar mucho más desapercibidos. No solemos prestarles demasiada atención, pero en realidad son muy importantes porque pueden frenar e, incluso, paralizar una iniciativa de cambio. 

Hazles caso. Porque si logras identificar los elementos que pueden limitar tu proyecto innovador y trabajar en ellos de la manera adecuada, sin oponer resistencia, puedes reducir sus efectos. 

Así que ya sabes: lo único constante es el cambio. Te invito a que aprendas no solo a convivir con él, sino también a danzar con él. Convierte el cambio en tu gasolina y disfrutarás de él con positividad. 

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